Aquí estoy otra vez, con una nueva ilusión y, por supuesto, con una nueva cita por delante. Hoy he elegido una de una obra clásica,
Madame Bovary de Gustave Flaubert. La verdad es que ese libro es una fuente inagotable de frases encantadoras, de esas que recuerdas para siempre. Recomiendo apasionadamente su lectura, si acaso este blog sirve para algo. Con bastante probabilidad no será la última vez que veremos al señor Flaubert pasear por aquí. Sin más, os dejo con la reflexión:
"No hay que tocar a los ídolos; su dorado se nos queda en las manos"
Gustave Flaubert (1821-1880).
Espero volver pronto, y... ¡quizá lo haga con Flaubert!
No hay comentarios:
Publicar un comentario